Aristegui y la libertad de expresión
El mito de la “democracia” y “alternancia” mexicana conseguidas supuestamente en el 2000 con la salida del PRI de la presidencia da cada vez más muestras de su falsedad.
El triunfo de Vicente Fox en el 2000 nunca me ilusionó. Sabía muy bien que su campaña había sido financiada por los peores intereses económicos y que continuaría con el modelo Neoliberal impuesto en México desde los años 80, mismo que ha sumido a México en una decadencia profunda y sostenida. Pero al menos creia en la validez de las elecciones y en la posibilidad de hacer mayores transformaciones de ese punto en adelante.
Cuando Fox quito el fuero a AMLO y quiso evitar a toda costa el triunfo del tabasqueño volvimos a la realidad. Nos dimos cuenta de lo que vendría: el fascismo.
Recuerdo que durante las elecciones del 2006 escuche a una persona en un café decir que ni AMLO representaba a una izquierda radical como tampoco Calderón era una derecha de corte franquista. En el caso de AMLO no lo podemos saber, pero en cuanto a Calderón podemos ver que sin prisa pero sin pausas nos ha instaurado en el miedo y a muchos en la desesperación. Calderón es un personaje que no tolera las derrotas, no sabe manejar la frustración, necesita siempre ir por todas las canicas.
El PRI se mantuvo en el poder en parte porque supo entender la necesidad de dar válvulas de escape a los incoformes, Calderón va por todas las canicas y calla a quienes difieren de él. Nuestro “presidente” no manda, simplemente ejerce la violencia y piensa que con ella puede controlar a todo el país, cuando en realidad no ha mandado un día de lo que va del sexenio.
Ante el vacío, el narco ocupa cada vez más espacios y los mexicanos nos sumimos en la ignorancia y la estupidez.
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